PERSPECTIVAS PARA LA CAMPAÑA 2015/2016

Sin duda la campaña 2014/2015 ha marcado un punto de inflexión para el cultivo de algodón en Argentina. De aquí en más sólo sembrarán los productores con buena tecnología, buenos campos, y dentro de un esquema de rotaciones que permita convivir con el picudo del algodonero. En segundo lugar, se profundizó en este año el rechazo por parte de la industria a adquirir fibra con contaminación vegetal, en especial fibras de tallo de algodón (corteza). Esto hace que se desdoble el mercado entre una fibra con corteza y una fibra sin corteza, aunque tengan el mismo grado y los mismos parámetros hilanderos. También el estancamiento de los precios sumado al aumento de los costos de los principales insumos, ha determinado que sólo con altos rendimientos, cuidado en los costos y estrategia comercial se pueden lograr márgenes aceptables de ganancia.
Históricamente el promedio nacional de rendimiento del cultivo ha sido de aproximadamente 400 kgs. de fibra por Ha., cifra que hoy quizás cubra la mitad del costo total en campos arrendados, por lo que la eficiencia en la utilización de recursos será esencial para la supervivencia del algodón.
Con esta realidad también cambian los actores de toda la cadena y el tamaño de las explotaciones. Y cambia la geografía del cultivo.
Sin duda las zonas que se han visto más afectadas fueron el sudoeste del Chaco y el noroeste de Santa Fe. Ya en años anteriores el picudo desplazó al cultivo del centro de la provincia del Chaco hacia el sudoeste. Ahora el insecto ha demostrado su agresividad en la gran Cuenca algodonera que tiene como epicentro a Villa Ángela, afectando gravemente a los productores que han sido mayormente impermeables a toda la prédica que distintas instituciones públicas y privadas vienen desarrollando desde hace 15 años sobre la llegada de la plaga y las medidas de prevención y monitoreo necesarias para dilatar el ataque y controlarlo de la manera más económica posible. En cuanto al noroeste de Santa Fe, el ataque ha sido sorpresivo y violento. Dadas las inundaciones del período anterior muchos campos quedaron sin cosechar y con el cultivo en pie, lo que posibilitó el rápido avance hacia el sur. De esta forma los productores se encontraron con un temprano y fuerte ataque en campos que ni siquiera estaban monitoreados ya que se consideraba zona libre de picudo hasta 2013/14. Poco se pudo hacer con la plaga ya instalada y en plena reproducción ya con los primeros botones florales, por lo que los cultivos, en muchos casos, fueron abandonados antes que enfrentar múltiples tratamientos con incierto resultado.
Surge de esta manera como mejor opción para implantar el cultivo la zona norte del límite Chaco-Santiago, la zona de Secano de Santiago del Estero y la zona de riego con el eje La Banda- Fernández. Ayuda también a la difusión del cultivo en estas zonas la mala rentabilidad de la soja y el maíz, tradicionales componentes de la rotación que mejores resultados ha arrojado en la región, y que a su vez son excelentes cultivos antecesores del algodón.
Por lo tanto prevemos una disminución de la siembra en Chaco, dada por la intención de aplicar el mejor paquete tecnológico, lo que lleva a concentrar el trabajo en áreas que aunque sean menores serán mejor trabajadas en busca de altos rendimientos. Otro factor es la situación económica de los productores, con una economía mucho más débil que años anteriores y mucho menos acceso al crédito genuino y normal, dado el alto grado de incumplimiento que ha habido este año. Dicha disminución se espera que reduzca el área algodonera a unas 220.000 has en Chaco como máximo y siendo optimistas.
Santiago del Estero se presenta con otra perspectiva. A criterio de quien suscribe esta nota, esta Provincia puede tener un aumento del área con lo que podría llegar a unas 150/160.000 has. Hay un problema en la zona de riego, donde la producción se nutre de muchos productores con escasa tecnificación, que ante la llegada del picudo no podrán afrontar su control.
Destaco que ha habido allí errores imperdonables, que han permitido que miles de toneladas de algodón en bruto provenientes de esta zona viajen para ser desmotadas en Chaco, ingresando a Gral. Pinedo y hasta Pcia, Roque Saenz Peña, sin ningún tipo de medidas sanitarias de precaución con los camiones, que volvieron a cargar en origen sin una mínima fumigación que ayude a que no lleven picudos desde zonas afectadas.
Con respecto al norte de Santa Fe, consideramos que puede ocurrir algo similar a lo que suceda en Chaco: concentración en superficies que permitan un manejo adecuado del cultivo, donde la intensificación de los controles y las labores pueden atentar contra la superficie sembrada, pero seguramente mejorando los rendimientos unitarios. Estimamos que el área de dicha provincia puede situarse entre las 70-80.000 has.
Punto aparte para las provincias de San Luis y Salta donde no hay aún presencia de picudo y seguramente mantendrán o tendrán un leve crecimiento en el área sembrada, y Formosa, donde el algodón sigue siendo un cultivo social, con participación de cosecha manual y comercialización estatal.
En resumen: estimamos que en 2015 se sembrará menos algodón en Argentina, estimo un 10%, se trabajará mucho mejor en control de plagas, regulación del cultivo, cosecha y desmote, y en definitiva como consecuencia esperamos una producción de fibra para 2016 similar a la de la campaña 2014/2015, aclarando que la presente nota se está escribiendo a mediados de septiembre del 2015 cuando aún no se ha sembrado, y va a llegar a los lectores seguramente en diciembre, cuando ya se conozcan datos reales.
Además quedan por delante eventos climáticos impredecibles y definiciones políticas y económicas no menos impredecibles que sin duda influirán en los números expuestos.

CC

(Nota escrita para la revista anual de la Cámara Algodonera Argentina)